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viernes, 17 de diciembre de 2010

UN MENSAJE PARA TODOS

Estoy hasta los mismísimos cojones de aguantar tanta intolerancia. Estoy harta.
No entiendo porque la gente no puede ser felíz y dejar a los demás serlo. Qué ganas de amargarse y de amargar...
No me explico el porqué de las borderías, pedanterías, la mala envidia, la inseguiridad transformada en insultos para crecerse ante la curiosa adversidad de no querer superarse.
Nos rodeamos de problemas y el mayor problema es que sabemos convivir con ellos. Aceptamos que existan, nos gusta cabrearnos. Parece que necesitamos llevarnos mal con alguien, que no ser felíz se convierte en la dinámica general de nuestras vidas. Vamos de un lado a otro intentando superar conflictos antes de que aparezcan... y es que los estamos esperando.
Todo es un problema: no tengo el coche que me gusta, mis padres no me tratan como yo quiero, mi profesor no me gusta, no gano suficiente dinero, no saco la nota que quiero, se me han colado en la cola del bus, no me cogen el teléfono, no me suena el despertador, me suena el despertador, no me cae bien alguien porque tengo el día cruzado y ya, mi novio no me hace caso, mi novio es ejemplar pero pienso que es mejor que yo y por eso merece ser ingnorado...
¡Vamos a relajarnos! ¡Vamos a vivir esta vida intentando ser mejores personas!
Os propongo intentar hacer de vuestro presente vuetra felicidad porque la propia búsqueda de esta nos hace infelices. Y la realidad es que la vida es aquello que pasa mientras que hacemos planes, mientras que esperamos algo mejor. Pero el tiempo pasa y lo que queda escrito no se borra.
¡La vida es bella y nostros más! Todo lo que nos rodea es tan bonito como lo queramos hacer. Intentémos vivir esta vida bien, para que vivirla una vez sea suficiente y no necesitemos esa segunda oportunidad que no tendremos.
Vale ya de sabernos mejores, de valorar la calidad de las personas y ponerles nota, de quedarnos con lo malo, de insultar para sentirnos mejores, de ser inflexibles y no amoldarnos a situaciones.
¡Os deseo que potencieis ese respeto y esa alegría que todos sabemos demostrar! Pero sobre todo, os deseo todo el amor del mundo en vuestras vidas. El amor nos hará vivir esta vida, llena de desgracias, en paz. Nos salvará en los momentos más difíciles que este mundo nos brinda sin pedirlo. Contruyámos un mundo con nuestras manos en el que seamos los protagonistas y llenémoslo de cosas hermosas. Porque al final de nuestras vidas nos quedaran los buenos recuerdos. Pues hagamos que sean muchos y que no tengamos tiempo de arrepentirnos de no haber aprovechado nuestro tiempo. Ese es nuestro trabajo. Luego, con nuestras familias, con nuestros amigos, con nuestas parejas...con el panadero, ¡construyámos recuerdos! Esa es nuestra misión.
Como dijo Agusto Boal en su discurso en el día mundial del teatro:
Ciudadano no es aquel que vive en sociedad, ¡es aquel que la transforma!

Un beso,

¡Salúd, lo demás lo conseguiremos!