martes, 23 de marzo de 2010
Cambio de planes.
Parece que todo es muy dificil y un día te das cuenta de que todo se resume a un solo pensamiento.
Pensar en lo que pueden estar pensando los demás es muy peligoros, puesto que nadie es lo suficientemente listo (auque se lo crea), como para poder llegar a los rincones una cabeza ajena.
Por más que pensemos que conocemos. Por más que pensemos que nuestro razonamieto es el válido.
No somos nadie para predecir.
Somos personas, por igual.
Jamás subestimes hasta a el más tonto de los tontos.
Es lo que me ha pasado a mí.
Yo pensé, y pensé, y pensé, y pensé...
Mal.
No hay que pensar. "No te preocupes, ocúpate".
En fín, la decepción sigue latente, porque aunque me haya sorprendido, no llega a tocar mis sentimientos.
Me gusta que llegue el buen tiempo. Tengo la impresión de que el cambio de temperatura va a venir acompañado de un cambio de planes.
No afirmo nada, que ya he escarmentado. Sólo digo que cre que será así.
Espero, también, que el cambio de planes sea tan gratificante como tantísimas veces he imaginado.
El tiempo es sabio, yo no.
Un beso Susana.
lunes, 15 de marzo de 2010
Todo influye en el resto.
Un simple comentario que yo pueda interpretar de una determinada manera en un determinado contexto, puede hacer que yo me hunda de un momento a otro. Entonces se da ese especie de tsunami emocional que destroza el resto.
LLego a casa y las malas contestaciones van para mis padres, mis hermanos y mi abuela, que ya están acostumbrados a mis cambios de humor y me toleran la bordería.
Mis amigas se tienen que tragar el discurso reflexivo a cerca de cualquier cosa.
Estoy en clase de Teoría de la Comunicación, como ahora, me entra un bajón y me pongo a escribir en el blog. Pierdo minutos de atención para dedicarselos siempre a él.
Y lo único que me hace estar un poco mejor en esta situación tan rara, es imaginarme que podría ser de otra manera. Cuando en mi mente visualizo un momento vivido o inventado en el que un gesto, una frase o una mirada es sincera, soy más feliz.
Luego bajas a la tierra y te das cuenta de que para lo único que sirve tanta complejidad es para compensar la simpleza mental de quien ni siquiera dedica más de un minuto a tí.
Qué triste.
Parece patético, pero si me paro a pensarolo lo que de verdad me parece patético es no ser capaz de sentir.
Quizá sentir sea lo que mejor hago, y lo que más problemas me trae. Pero prefiero una vida de altibajos emocionales a una vida mediocre y vacía.
El caso es ese, que soy un objeto para algunas personas.
La conclusión de todo esto es que un sentimiento hacia alguien o algo da el sentido al resto de tu vida y actúa como lazo que une todas tus acciones y pensamientos. La cuestión es que debo de empezar a priorizar, y vovler sentir por lo que sentía antes; lo cual nunca me ha fallado.
Espero superar pronto este bahecito.
Aunque como dice una amiga mía y compañera de teatro: "vivir en un drama es lo mejor que te puede pasar, no salgas nunca de tu crisis existencial".
A ver, a aver...si almenos me acostumbro.
martes, 9 de marzo de 2010
Gazpacho.
No me gusta nada la sensación de no saber, la incertidumbre.Nostalgia, cariño, impotencia, rencor...
Pero todo se resume en el amor que tengo y tendré, durante mucho tiempo, dentro.
Qué gazpacho de sentimientos.
lunes, 8 de marzo de 2010
De cine.
He ido a a ver dos películas: "The Road" ("La carretera") y "Sherlock Holmes". Me han gustado bastante.
"The road", por su parte, me causó una angustia tremenda. Desde el principio y hasta el final de la película tuve una sensación horrible, me llenaba una gran tristeza mezclada con el agobio de saber que no hay marcha atrás, que al final todos morimos. Y es que esta película ha tocado mis puntos débiles.
Un niño pequeño y su padre intentando sobrevivir con el único objetivo de vivir un día más en el infierno. ¿Por qué? Porque se quieren seguir teniendo. El amor lo mueve todo. Ha tocado mi fibra protectora con todo mi entorno, casi seguro hubiera hecho lo mismo que el padre. Si me hubiera pasado con mi hermano pequeño, entonces seguro. Por otra parte, se trata de una película de catástrofes en la que se caba el mundo. Odio esa visión puesto que soy consciente de que va a pasar y eso me aterroriza. No lloraba desde "Gran Torino".
Al margen de lo sentimental, me pareció que el ambiente estaba muy bien construido. El mundo se presentaba desde un punto de vista realista y catastrófico a la vez. Se podía saborear la atmósfera en todo momento, y eso acrecentaba la sensación de agobio.
El final no me gustó. Un final "feliz" que no lo es tanto. El niño debería haberse suicidado para acabar la historia. Y no es que quiera el final horrible, es el final que me hubiera desahogado como espectadora. No sé, quizá esa era la intención del autor; dejarnos pensativos a cerca del futuro del niño, así como del futuro del mundo. En definitiva, una película que hay que ver.
Me pasó algo curioso viéndola. No era mi mejor día, estaba un tanto sensible por temas personales. Derrepente, viendo la película, cogí el movil y estuve apunto de llamar a una persona. Total, ¿Qué más da? Si lo que importa es tenerse el uno al otro. Tantas tonterias para nada, y soy yo la única que se da cuenta mientras que ve a Vigo Mortensen apuntar con una pistola a su hijo. Hacía tiempo que no salía del cine en ese estado. Considerando todo, y apreciando cada cosa que ves. Me gustó sentirme así, me hizo pensar que era menos tonta.
"Sherlcock Holmes" me hizo pasar un rato bien agradable. Es la típica película de aventuras protagonizada por un personaje de toda la vida. A este lo idealizaron hasta cierto punto puesto que se dejaba mostrar el lado torpe y humano del pobre Holmes. Sin duda lo mas atractivo y entretenido de la película. Jude Law sigue sin gustarme, lo hace todo igual. De todas formas, una película chula chula. No digo más que me extiendo...
Este findesemana ha sido raro, aunque son días de cine.
Me la he vuelto a dar, no escarmiento. No puedo ser tan inocente aposta con quien menos se merece mi lado más sincero y solidario. Estoy empezando a cansarme, esta vez de verdad.
Esto no es malo, a pesar de que una despedida siempre duele, es lo que necesito. Por eso han sido días de cine.
Por otra parte, voy a entrevistar a Alfonso Pablo, un gran actor clown aragonés. Me alegro muchísimo de poder conversar con él, presiento que va a embobarme.
Creo que empiezo a apreciar lo bonito que tengo, hacía tiempo que no me dejaban. Sin duda, estoy de cine.
domingo, 7 de marzo de 2010
Sin más.
Es peor sentirla a que la sientan y ser consciente.
Qué horror.
Qué vacío.
Me quedo con el drama.
¿Cómo hacer para que te de igual a quién le das igual?
¿Por qué cojones existe la simpleza mental?
¿Es característica del hombre?
Madre, demasiado para mis poquitos años de edad. Creo que me volveré loca descubriendolo sin éxito a lo largo de mi vida.
La pasión, la pasión...
Mañana clase y yo sin empezar a estudiar aún. Tendré que empezar en breves o me pillará el toro.
Joder, siempre hay toros en mi vida!
Tenía ganas de tener un blog para plasmar sentimientos momentaneos como este.
Esto del blog me va a enganchar, lo preveo. Mañana publicaré mis experiencias en el cine este findesemana.
Las Afueras
Las afueras
La noche se afianza
sin respiro, lo mismo que un esfuerzo.
Más despacio, sin brisa
benévola que en un instante aviva
el dudoso cansancio, precipita
la solución del sueño.
Desde luces iguales
un alto muro de ventanas vela.
Carne a solas insomne, cuerpos
como la mano cercenada yacen,
se asoman, buscan el amor del aire
-y la brasa que apuran ilumina
ojos donde no duerme
la ansiedad, la infinita esperanza con que aflige
la noche cuando vuelve.
¿Quién? Quién es el dormido?
Si me callo, respira?
Alguien está presente
que duerme en las afueras.
Las afueras son grandes,
abrigadas, profundas.
Lo sé pero, no hay quién
me sepa decir más?
Están casi a la mano
y anochece el camino
sin decimos en dónde
querríamos dormir.
Pasa el viento. Le llamo?
Si subiera al salón
familiar del octubre
el templado silencio
se aterraría.
Y quizá me asustara
yo también si él me dice
irreparablemente
quién duerme en las afueras.
Ciudad ya tan lejana!
Lejana junto al mar: tardes de puerto
y desamparo errante de los muelles.
Se obstinarán crecientes las mareas
por las horas de allá.
Y serán un rumor,
un pálpito que puja endormeciéndose:
cuando asoman las luces de la noche
sobre el mar.
Más, cada vez más honda
conmigo vas, ciudad,
como un amor hundido,
irreparable.
A veces ola y otra vez silencio.
JAIME GIL DE BIEDMA