A pesar de todo, no me puedo quejar de nada. Esa es la conclusión de este findesemana.
He ido a a ver dos películas: "The Road" ("La carretera") y "Sherlock Holmes". Me han gustado bastante.
"The road", por su parte, me causó una angustia tremenda. Desde el principio y hasta el final de la película tuve una sensación horrible, me llenaba una gran tristeza mezclada con el agobio de saber que no hay marcha atrás, que al final todos morimos. Y es que esta película ha tocado mis puntos débiles.
Un niño pequeño y su padre intentando sobrevivir con el único objetivo de vivir un día más en el infierno. ¿Por qué? Porque se quieren seguir teniendo. El amor lo mueve todo. Ha tocado mi fibra protectora con todo mi entorno, casi seguro hubiera hecho lo mismo que el padre. Si me hubiera pasado con mi hermano pequeño, entonces seguro. Por otra parte, se trata de una película de catástrofes en la que se caba el mundo. Odio esa visión puesto que soy consciente de que va a pasar y eso me aterroriza. No lloraba desde "Gran Torino".
Al margen de lo sentimental, me pareció que el ambiente estaba muy bien construido. El mundo se presentaba desde un punto de vista realista y catastrófico a la vez. Se podía saborear la atmósfera en todo momento, y eso acrecentaba la sensación de agobio.
El final no me gustó. Un final "feliz" que no lo es tanto. El niño debería haberse suicidado para acabar la historia. Y no es que quiera el final horrible, es el final que me hubiera desahogado como espectadora. No sé, quizá esa era la intención del autor; dejarnos pensativos a cerca del futuro del niño, así como del futuro del mundo. En definitiva, una película que hay que ver.
Me pasó algo curioso viéndola. No era mi mejor día, estaba un tanto sensible por temas personales. Derrepente, viendo la película, cogí el movil y estuve apunto de llamar a una persona. Total, ¿Qué más da? Si lo que importa es tenerse el uno al otro. Tantas tonterias para nada, y soy yo la única que se da cuenta mientras que ve a Vigo Mortensen apuntar con una pistola a su hijo. Hacía tiempo que no salía del cine en ese estado. Considerando todo, y apreciando cada cosa que ves. Me gustó sentirme así, me hizo pensar que era menos tonta.
"Sherlcock Holmes" me hizo pasar un rato bien agradable. Es la típica película de aventuras protagonizada por un personaje de toda la vida. A este lo idealizaron hasta cierto punto puesto que se dejaba mostrar el lado torpe y humano del pobre Holmes. Sin duda lo mas atractivo y entretenido de la película. Jude Law sigue sin gustarme, lo hace todo igual. De todas formas, una película chula chula. No digo más que me extiendo...
Este findesemana ha sido raro, aunque son días de cine.
Me la he vuelto a dar, no escarmiento. No puedo ser tan inocente aposta con quien menos se merece mi lado más sincero y solidario. Estoy empezando a cansarme, esta vez de verdad.
Esto no es malo, a pesar de que una despedida siempre duele, es lo que necesito. Por eso han sido días de cine.
Por otra parte, voy a entrevistar a Alfonso Pablo, un gran actor clown aragonés. Me alegro muchísimo de poder conversar con él, presiento que va a embobarme.
Creo que empiezo a apreciar lo bonito que tengo, hacía tiempo que no me dejaban. Sin duda, estoy de cine.
lunes, 8 de marzo de 2010
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