Y llega la racha en la que no paro de pensar en ti.
Ahora desde la distancia, desde el mes que llevamos sin vernos ni hablarnos...las cosas se ven más frias, ¿verdad?
Es un te quiero más sensato, es un sentimiento más nostálgico. La vida pasa y la verdad es que soy feliz sin que mis sentimientos den vueltas a punto del vómito emocional. Es un no hablarte porque te adoro, porque sé que quiero estabilidad ahora y a tí después.
Ahora llega el momento de pensar en todo el recorrido sin demasiadas vistas a un futuro, y pensar. Y pienso fuera de mi calentón y del odio que te tengo cuando de repente te confundes y me fallas. ¿Sabes lo que pienso? Pienso que hemos jugado como niños a esto y que ambos, por motivios distintos, no queríamos más que aparentar querer pero sin querer... y nos hemos topado con el amor.
Y así hemos empezado a querernos por orgullo, a vernos como un capricho que conseguir para después rechazar, a hacernos daño conociendonos, a enamorarnos poco a poco, paso a paso, beso a beso...
Ahora pienso en ti como una persona especial, despreciable, adictivo y dañino. Una de esas personas con las que no te importaría demasiado pasar el resto de tu vida.
A pesar de todo y de lo poco que has hecho para hacerme feliz y lo mucho que has hecho para entristecerme, sé que ha habido amor por tu parte...lo se, lo presiento.
Y por eso no te espero... pero te regalo con todo mi amor el pedazo de mi corazón que elijas para llevarlo contigo toda la vida. Tuyo es. Ojalá tuvieras un corazón que ofrecerme.
Te quiere desde su sofá con un examen por delante,
Pau.
domingo, 15 de mayo de 2011
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